jueves, 3 de marzo de 2016

Viaje

Un pequeño duende decidió un día tomar el sol. Parece ser que los duendes no acostumbran este tipo de actividades, la oscuridad es una realidad confortable para quien decide dejar de asombrarse. Hay un pequeño duende que nos desafía, cada cosa que hace genera susurros de mentes pequeñas, murmullos que esconden el miedo. Al inicio de todo los laberintos fueron complicados y, donde usualmente se llora, el duende decidió reír. 

Siempre busca la luz, no te desangres, la vida es bella como un viaje, hay que seguir escudriñando, quien sabe que alguna piedra o una nube que pasa esconda el secreto de tu vida.

Un pequeño duende toma el sol sin contar sus pasos. Los mapas suelen abrumar a las almas que carecen de sol. Un pequeño duende empaca sus libros y su caracol con el que descubre los secretos de las cosas.

Deberías avergonzarte, allá va un duende que no tiene miedo ni dolor, ni odio. deberías avergonzarte de quejarte tanto porque se arruinó el control del TV. 

La intensidad asusta. Un pequeño duende decidió un día tomar el sol, lo que no sabíamos es que al continuar en sus manos llevaba su propio sol nuevo, naciente, creciendo en su pecho. Y comenzó su viaje a pesar que, al parecer, los duendes no acostumbran esas cosas, pero lleno de luz partió. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario